No mucho después de que Odell se fuera, Sylvia abandonó la habitación.
Sherry y John se encontraban en la sala.
Sherry vino a su lado tan pronto como se hubo ido.
Juan sonrió.
—Señora Carter, el Amo Carter ya se fue a casa. Puede quedarse aquí unos días en paz. Si necesita algo, dígaselo a Arnold, el mayordomo.
A Sylvia tampoco le gustaba mucho John, pero mantuvo su actitud y le dio las gracias.
—Se lo agradezco, Amo Stockton.
—No lo mencione —John se levantó y miró su reloj—. Po