Por la tarde.
Sylvia terminó sus dos clases con éxito.
Los estudiantes estaban muy entusiasmados y ella habló con ellos por un rato antes de regresar al edificio de la facultad con sus cosas.
Subió las escaleras y pronto llegó a su oficina.
La puerta no estaba trancada, así que apretó la manija y la empujó para abrirla.
Lo que vio en seguida fue a un hombre apoyado en su escritorio.
Iba vestido de traje y permanecía de pie con aire lánguido e informal. Sin embargo, su aura era tan fr