Esa noche, Isabel volvió a tener fiebre.
No vio a Silvia después de despertarse, así que se negó a comer o beber, y tampoco se tomó la medicina para la fiebre. Por tanto, la fiebre volvió a afectarla.
Sebastian estaba preocupado, así que inmediatamente volvió a llamar a Odell.
Al poco tiempo, Odell volvió a entrar en la casa.
Arriba, en el dormitorio de Sylvia.
En la gran cama.
Isabel se aferró con fuerza al brazo de Liam, con las mejillas hinchadas por la rabia.
Odell dijo en voz baja: “