¡B*stardo!
Hacía un rato la había llamado como su mujer, pero ahora, delante de Tara, se había limitado a echarla.
Sylvia salió de la mansión y se dirigió a la calle.
Quería irse a casa y limpiar la suciedad de su cuerpo.
Después de subirse a un taxi, sacó el teléfono y llamó a sus hijos y a la Tía Tonya.
Les dijo que había ocurrido algo inesperado que le impidió ir a reunirse con ellos la noche anterior.
Después de tranquilizar a sus hijos y a la Tía Tonya, Sylvia vio las llamadas p