Parecía la cosa más preciosa del mundo cada vez que sonreía.
Incapaz de contenerse por más tiempo, Caprice se puso de puntillas y le rodeó el cuello con los brazos, dándole un beso apasionado.
Liam se sorprendió al principio, pero pronto respondió abrazándola con fuerza.
...
Mientras tanto, las puertas y ventanas de la sala permanecían abiertas, permitiendo que la suave brisa entrara, creando una atmósfera serena. La habitación estaba inusualmente silenciosa.
Sylvia, Odell, Sherry