Carl respondió diciendo:
—¡Claro, lo tendré en cuenta!
Sherry sonrió y notó que él conservaba su teléfono.
En el pasado, ella podría haberlo molestado aún más en broma, pero él había evolucionado más allá de su imagen de playboy.
Al ser testigo de la creciente madurez y confiabilidad de Carl, Sherry confió en que la empresa prosperaría bajo su capaz liderazgo.
Una voz rica interrumpió sus pensamientos:
—Te ves feliz. ¿A quién le estás enviando mensajes de texto?
Sherry se compus