A Sherry se le formó un nudo en la garganta. No estaba lista para una pelea a gritos con John, pero expresó su frustración diciendo:
—Solo di lo que tienes en mente y deja de ser raro al respecto.
John sonrió tímidamente y reveló:
—Regresé allí para buscarte, principalmente porque eres la madre de mi hija. Puedes humillarte todo lo que quieras, pero cuando eso afecta la reputación de mi hija, esa es una historia diferente.
Sherry sintió un apretón en el pecho que la asfixiaba. La sonri