La cena continuó en silencio durante algún tiempo, hasta que sonó el teléfono en el bolsillo de Odell, rompiendo la tranquilidad.
Su expresión y tono se volvieron serios cuando respondió la llamada y preguntó:
—¿Qué es esto?
La llamada era de Cliff.
—Señor, el secretario Ackerman no podrá venir mañana. Su esposa está gravemente enferma y él necesita estar a su lado.
—Dígale que pase todo el tiempo que necesite con su familia.
—Pero podrían pasar meses antes de que pueda regresar, y