John le dio otra pastilla a Sherry.
Al igual que la píldora anterior, tragó esta sin resistencia y procedió a terminar todo el vaso de agua antes de comenzar a mordisquear el borde del vaso nuevamente.
A John le costó mucho quitar el vaso.
No había nada más que un pacífico silencio dentro de la habitación.
Estaba tan callado que John podía oír débilmente el estómago de Sherry mientras gruñía y pedía comida.
John frunció el ceño
Después de un rato, la recostó con cuidado en la cama. A