Rápidamente, me ayudan a subir al auto, mientras yo maldigo haberme acordado tarde de todo y que este tan herido que no pueda abrazarla o cargarla como me gustaría, proteger a mis hijos como me gustaría.
— Duele mucho. — dice Day mientras nos movemos rápido por las calles de la cuidad.
— Pronto van a atenderlos, esperen un poco, por favor. Se los pido. — digo en medio del llanto.
— No puedo esperar, ellos son los que se quieren salir ahora mismo.
Varios autos nos rodean, para protegernos o perm