Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando la misa terminó, Alejandro pasó al altar a encender una vela al Santo, y se quedó haciendo algunas plegarias. De pronto se paró a su lado una mujer con maletas y una bufanda en la cabeza. Se mantuvo allí por algunos minutos. De pronto ella llamó a otra mujer que la acompañaba.
—Rosario ve y aparta un taxi mientras yo salgo. —Alejandro observó a la pobre mujer con las muletas y pensó en el largo recorrido







