Me congelé, esa voz no era otra que la de Caleb.
Adam y yo nos giramos para verlo, no llegó solo.
Iba acompañado de una hermosa mujer que lucía un vestido blanco largo que se ceñía perfectamente a su cuerpo, era una diosa.
Era Nath...
Nath en mi boda con un vestido blanco no igual pero muy parecido al modelo que yo acababa de ponerme.
No sabía como sentirme, si aliviada de que no llegara a impedir la boda o furiosa de que llegara después con un vestido del mismo color que el mío.
-Caleb...
¡¿Qué..?!
-¡Oh, es cierto!
He venido a felicitarte a ti y a tu preciosa esposa la señora Emma Keller-Smith por su matrimonio, pero como dijiste que podíamos traer a alguien, decidí traer a mi despampanante acompañante, la señorita Nath Blossom, tu ex novia y el amor de tu vida, si no mal recuerdo.
-¡Caleb!
Nath fingió ofenderse por las palabras de Caleb e intentó quedar bien con los invitados, porque con Adam y conmigo era demasiado obvio que no quedaría bien.
-Una disculpa por mi atuendo