De pie en el altar y completamente sola, Lidia Valdivieso ardió en rabia y, si bien, su madre, quien apenas se enteraba de sus sucios juegos intentó contenerla, la mujer salió corriendo como loca atolondrada y se subió en su camioneta para escapar de tan incómoda y fea situación.
Se había puesto en todos los escenarios posibles, pero, jamás, en el que Lucca la abandonaba, y en el altar, por una paliducha y desabrida secretaria. Aunque algunas personas intentaron detenerla, pues no era correcto