Su respiración era más agitada. Sus mejillas ligeramente sonrojadas. Pero su mirada. Seguía siendo fuerte.
—Alexander…
Su voz bajó. Pero no perdió firmeza.
—Contrólate.
El silencio cayó entre ambos. Pesado. Denso. Cargado. Alexander la observó. Sus ojos aún ardían. Pero esta vez. Había algo más