—Regresa a casa.
Ailen parpadeó.
—¿Qué…?
—Tengo trabajo.
El silencio se volvió incómodo.
Ailen intentó sonreír otra vez.
—Puedo esperarte aquí…
—No.
La respuesta fue inmediata.
Helen observó la escena con una calma helada.
Ailen apretó las manos frente a su pecho.
—Alex… por fa