—Te estoy mirando.
—Eso ya lo noté.
—Y tú no dejas de mirarme.
—Porque eres hermosa — Aquella respuesta fue inmediata, natural, sincera. Helen sintió que su corazón latía con más fuerza.
A pesar de los años.
A pesar de todo.
Seguía siendo vulnerable ante él.
Y aquello era peligroso.
Terrible