Capítulo 385
—Te estoy mirando.

—Eso ya lo noté.

—Y tú no dejas de mirarme.

—Porque eres hermosa — Aquella respuesta fue inmediata, natural, sincera. Helen sintió que su corazón latía con más fuerza.

A pesar de los años.

A pesar de todo.

Seguía siendo vulnerable ante él.

Y aquello era peligroso.

Terrible
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