—Observar.
—Y luego atacar.
Ailen prácticamente sintió emoción recorrerle el cuerpo.
Porque aquello comenzaba a parecerle un juego.
Uno peligroso.
Pero emocionante.
Y ella amaba los desafíos.
—Alexander sigue en Francia con Helen, ¿verdad?
Serena asintió lentamente.
Aquello hizo qu