El sonido de la puerta cerrándose aún vibraba en el aire.
No fue un golpe fuerte.
No fue estruendoso.
Pero para Ailen…
Fue el sonido más devastador que había escuchado en su vida.
Porque no solo cerró una puerta.
Cerró su mundo.
El silencio que quedó después fue insoportable.
Pesado.