Mundo ficciónIniciar sesiónHafid entro en la habitación, pero tenía tantas inquietudes en su mente que no presto atención a la gran cama y solo ingreso al cuarto de baño, con la firme intención de tomar una ducha, lo que nunca imagino fue que encontraría a Leila allí. Las paredes eran gruesas y las puertas de madera maciza, por lo que el hombre no escucho el canto de la joven hasta que ingreso. Leila estaba de espalda a la puerta, lavando su larga cabellera castañ







