CAPÍTULO DOS
PUNTO DE VISTA DE NORA
Mientras él se acercaba, mi cuerpo reaccionó con algo familiar, una sensación aguda y extraña que aparecía cada vez que nuestros caminos se cruzaban. Estaba demasiado tensa para respirar, desaparecer y correr lejos de su peligrosa mirada. Incluso el borde de mi ropa se volvió pesado de soportar, asfixiante. Mi visión se nubló.
“No te acerques”, gritó mi interior.
Necesitaba escapar de su ira. Durante el Festival de la Cresta Lunar me advirtió que jamás avergo