Los chicos se fueron hasta la zona privada y se encerraron. Franco, Enzo, Orlando y Maurizio se sentaron en el sofá que había en la habitación, Stefano se sentó en el sofá individual y Giovanni y Mariano se pusieron se sentaron en la mesa que había en el centro.
—¿Qué pasa? — preguntó Stefano sin entender nada.
—¿Por qué? — preguntó Mariano, Stefano arrugó su ceño.
—¿Por qué, que? — respondió.
—No te hagas el tonto, lo sabemos todos. — exclamó Giovanni. —Te creí mi amigo y nos traicionaste. — S