Carina no asimilaba lo que su esposo la decía, no podía creerselo, lo miraba en silencio, ambos se miraban. Mariano mordió su labio inferior, esperando a que ella hablara. Pero a Carina, no la salían las palabras.
—¿Cómo que se seguimos casados? — habló, después de ese silencio incómodo.
—Llamalo cobardía, pero quería protegerte. Recibí un mensaje donde decía que te harían daño y no iba a permitir eso. — caminó hasta ella. —Pero no sirvió de nada, perdimos a nuestro hijo.
—Mariano no sigas con