Mientras el rey dormía en sus brazos, Danika acariciaba su cabeza. A ella no le importaría quedarse por horas si eso le ayudaba a dormir bien. Él era un hombre que nunca dormía.
El tiempo pasó, su respiración forzosa se escuchaba en el aire. Sus brazos alrededor de ella se aflojaron, pero nunca se apartaron.
Su cabello era tan suave que quería seguir acariciándolo. Sin darse cuenta ella comenzó a tararear hasta que un sonido suave se unió a su respiración en el aire.
Ella deseaba que hu