Mundo ficciónIniciar sesiónEagle no sabía donde más poner sus manos, en la cintura de ella, en su cadera, sobre sus muslos corriendo la saya ajustada hacia arriba para abrirle las piernas sobre la mesa que estaba en aquella habitación y poderse poner entre ellas. Se estaba volviendo loco. Su lengua arrastraba la de ella, lamiéndola, llevándola a su boca y chupándola con un sonido húmedo y hasta obsceno, pero a la vez sensual. Su lívido estaba disparado y solo deseaba devorar a la mujer en sus brazos.
Scarlet ne







