La brisa soplaba sobre las hojas de los árboles, y el susurro resonaba a su alrededor.
La exquisita escultura en sus manos parecía pesar toneladas.
En realidad, Lorenzo le había dado muchas cosas valiosas.
Sin embargo, esta escultura parecía ser más especial que nada.
Instintivamente, no quería pensar en la razón por la que hizo esto.
Parpadeó lentamente las pestañas largas y se le devolvió a Andrés.
—El objeto es muy bonito, por favor dile que le agradezco. Y también te agradecería que me cons