-Das asco, puerco.- Refuta Jesús viéndolo por encima del hombro antes de retirarse a sus labores del día, pues todavía era la una de la tarde y pronto habría hora de almuerzo para parte de la plantilla de la Estación.
Luego del almuerzo y de terminar el día de trabajo, Jesús está cerrando su oficina y ve que Andrea se le acerca ya con su cartera en la mano. -Amor, ¿nos vamos por el vestido?- Pregunta Jesús a su chica. -Pero antes, hay que ir por María Angélica. Buff, vaya comienzo de semana me