Punto de vista de Jason
Me quedé de pie frente a las puertas dobles de la unidad de cardiología, con las manos apoyadas contra el frío cristal, como si al presionar con suficiente fuerza pudiera atravesarlo y tomar su lugar. Dentro, las máquinas zumbaban y pitaban con un ritmo constante y despiadado, rodeando a una pequeña figura que parecía a punto de romperse bajo todos esos cables y tubos.
Ava.
La valiente cachorra que me había tirado de la manga semanas atrás, insistiendo en que la ayudara