Punto de vista de Laila
El aroma penetrante y estéril del antiséptico flotaba denso en el ambiente del hospital, irritándome la garganta mientras me acomodaba sobre las sábanas rígidas. Cada músculo del cuerpo me gritaba a causa de la caída del vehículo, la carrera a través de los almacenes y las manos ásperas del miedo que me arrastraron de un segundo al siguiente.
Las venas aún me palpitaban con el veneno que Brittany me había hecho tomar; los fármacos se aferraban con terquedad a pesar de qu