92. Restaurante a tope
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Zaira
El restaurante estaba a tope, como siempre a esta hora. La cocina bullía con el sonido de ollas chocando, cuchillos cortando a toda velocidad y las órdenes de los camareros cruzándose en el aire. Yo, con el cabello recogido en un moño alto y el uniforme impecable, me movía entre los fogones con precisión, revisando platos y asegurándome de que todo saliera perfecto.
—¡Necesito más salsa para la mesa cinco! —grité al equipo, sin perder el ritmo.
El aroma de hierbas frescas y carne asada