El amanecer encontró a Yasmany exhausto, su cuerpo magullado por la feroz batalla con su padre. Se dejó caer en el sofá del refugio subterráneo, cada músculo protestando por el movimiento. Caroline estaba a su lado en un instante, sus manos gentiles examinando sus heridas.
"Necesitas descansar," murmuró ella, la preocupación evidente en su voz.
Yasmany negó con la cabeza. "No hay tiempo. Las familias estarán reagrupándose, planeando su próximo movimiento."
El Dr. Cortez, que había estado monito