Capítulo 17.
Veinte minutos después el caballo comenzó a disminuir la velocidad.
Frente a nosotros apareció un pequeño poblado rodeado por una empalizada de madera. Las casas eran sencillas, construidas con troncos gruesos y tejados inclinados, mientras el humo escapaba por decenas de chimeneas repartidas por todo el lugar.
Lo primero que llamó mi atención no fueron las construcciones.
Fueron las personas.
Los civiles caminaban con rapidez por las calles, pero bastaba que vieran acercarse al rey para aparta