Cap. 140: Esa mujer murió para mi.
Grace intentó esconder las fotos tras su espalda, retrocediendo un paso mientras su rostro perdía todo rastro de color.
—No... no es nada, Dominic —balbuceó, tratando de sonar convincente—, solo correspondencia de la empresa.
Dominic no se movió, pero su mirada se volvió más pesada y penetrante. La tensión en sus hombros delataba que no aceptaría una evasiva.
—Grace, déjame ver —ordenó con una calma que resultaba amenazante—. No me ocultes nada. Ya hemos hablado de que no habrá más secretos ent