—Ariel entraba y salía de la conciencia. Era una especie de experiencia extracorporal; su espíritu flotaba en el aire, pero su cuerpo seguía en la cama.
Intentó moverse en la cama, muy mala idea, ya que el dolor se intensificó en su cuerpo, arrebatándole todo pensamiento racional. Ni siquiera podía gritar por el dolor, porque le dolía incluso abrir la boca.
Solo pudo emitir un leve quejido, pero sintió unas manos firmes sobre ella, apartándole el cabello y susurrándole palabras dulces y amables