—¿Puedo dormir aquí, por favor?—preguntó Ariel en voz baja, temiendo que Kane la rechazara. Pero ese era un miedo que nunca llegaría a materializarse.
Sin embargo, Kane tardó unos segundos en responder, aún procesando sus pensamientos, y Ariel interpretó su silencio como rechazo.
—Prometo no molestarte. Solo tuve una pesadilla horrible y no creo poder dormir en mi habitación por ahora. Fuiste la única persona en la que pensé, por eso estoy aquí.—Las palabras salían de su boca como un torrente.