Parte 4
Victor
Mientras llevaba a Lívia en mis brazos, sentí su frágil cuerpo temblar de dolor. Su estado físico era preocupante y nunca imaginé que tendría tanta rabia dentro de mí al verla llorar. La urgencia de llegar a casa se convirtió en mi única prioridad, mientras la preocupación por sus heridas se apoderaba de mí.
— No te preocupes, cariño, vamos a cuidarte — susurré, intentando transmitir seguridad a pesar del caos que nos rodeaba. Miré a Enzo, quien también estaba preocupado, y él as