Odiaba cuando intentaba manipularme. Especialmente usando sus lágrimas de cocodrilo.
— Y yo podría darte una merecida paliza por intentar manipularme como si fuera una idiota. — Le dije en tono oscuro, en una amenaza cruel que no planeaba cumplir. Me gustaba amenazarla por diversión, pero eso no significaba que quisiera golpear a Isabella para divertirme con su dolor. Raramente usaba violencia, y si la usaba, era justificada. — Así que no uses lágrimas para hacerme cambiar de opinión. No soy un