— Si no quieres mi ayuda, entonces ya me voy. Pero si necesitas algo o quieres deshacerte de alguna escoria, solo avísame y te ayudaré, Luisita. Estoy tan aburrido que no te negaría ayuda para torturar por un buen rato a alguna mujer estúpida. — Me dijo lanzándome una media sonrisa un tanto oscura.
Máximus se alejó de mí con pasos largos.
— Vamos. — Dije a Lorenzo y al otro soldado que aún miraban en la dirección por la que Máximus acababa de salir. Empecé a caminar hacia el ascensor un poco