---
Desperté al sentir un gran dolor en mi rostro, abriendo mis ojos por el shock que tuve al recibir una fuerte y dolorosa bofetada en mi mejilla.
Por un momento me quedé perdida al notar que ya no estaba en la habitación inmunda llena de ratas, sino acostada en una cama de matrimonio.
Mirando a mi alrededor, noté que estaba en un lugar rodeado de paredes blancas. No había ventanas, y si no fuera por la lámpara encendida sobre mi cabeza, estaba segura de que estaría en total oscuridad. Pasando