Lizandra
Miré por décima vez la imagen reflejada en el espejo y no me gustó lo que vi. El vestido blanco era demasiado corto y escotado para mi gusto y no me sentía bonita con esa ropa.
— No puedo salir así — le dije a mi reflejo.
Después de mucha insistencia de todos y especialmente del señor Vicente, había aceptado acompañar a Heloísa en un viaje de fin de semana a la costa y me arrepentí desde el primer momento en que puse un pie en esa casa y vi la expresión de irritación de Heitor al verno