Mundo ficciónIniciar sesiónHeitor
Al ver a Lizandra caminar apresurada hacia la salida del restaurante junto con Heloísa y el idiota que estaba cenando con ellas, llegué a creer que no lograría poner a Lizandra y Lourdes Heeren frente a frente. Pero, afortunadamente, todavía los encontré esperando al aparcacoches que trajera el coche en el que estaban y sonreí satisfecho al invitar a mis







