Al llegar al club exclusivo, Charlie se sentó en la barra y pidió un trago, mientras degustaba su vino mirando fijamente el cristal de la copa, él no se sacaba de la cabeza a Fabricio, toma de un sorbo el contenido de la copa, cuando alguien se le sienta a la par.
—Me costó dar contigo. —Charlie queda helado al oír esa voz, era tan familiar.
—¿Qué quieres?
—A ti.
—¡Lárgate! Antes de que mis hombres te den un tiro en la cabeza.
—Dame una oportunidad de explicarte. Te juro que si me escuchas…