Capítulo 34: Una noche en el yate.
BARRIO DE CHICAGO.
—Maldita, maldita, maldita seas Brianna, maldigo el día en que naciste, maldigo tu vida y a toda tu generación, esto no se va a quedar así, no creas que te vas a reír de mí, no te vas a casar con mi doctor, ahora sí te voy a declarar la guerra, ahora sí vas a conocerme.
—Aló Marck.
—Hola preciosa, ¿qué pasó?, ¿quieres que te vaya a buscar?
—Ya estoy en mi casa.
—Tan temprano, apenas es la medianoche.
—Estaba aburrida.
—Me lo imaginé, tú