Mía

Atina

No supe exactamente qué sucedió, pero estaba en el piso. Al abrir los ojos vi muchas personas alarmadas. Sentí una fuerte sensación de debilidad, como si no fuese capaz de mover un solo dedo de las manos. Mi cuerpo pesaba demasiado.

“Estoy llamando a la ambulancia” avisó Jess. Henrik sostenía mi cabeza y estaba demasiado cerca de mí rostro.

“¡Amor, ya viene la ayuda!”

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