Charlotte se puso delante del espejo, mirándose con incredulidad.
Había una serie de densos rastros verdes y morados en su cuello.
Charlotte ya había visto esos rastros antes.
Pero sólo una vez.
Fue en la noche lluviosa en la que acababa de divorciarse de Aldrich. Aquel hombre extraño le arrebató su v%rginidad. Después de huir de su casa asustada, intentó bañarse y encontró muchos besos en su cuello.
Como ahora…
Se quedó aturdida durante casi diez segundos, de repente bajó la cabeza y lo compro