Sí, Charlotte lo entendía.
Debería estar satisfecha de poder tener otro matrimonio.
Pero, al ver que Belinda no se sentía triste ni se preocupaba por ella, Charlotte se sintió especialmente triste.
¿Acaso no le importaba cómo se sentía?
Ante este pensamiento, se le quitó el apetito de comer.
Charlotte dio unos cuantos bocados de arroz y dejó los palillos: «Papá, mamá, he comido en casa de los Moore y no puedo comer más. Voy a subir a buscar algo». Con eso, Charlotte se levantó y subió.
Al ver e