Por fin llegamos a comisaría. El edificio era enorme, antiguo e imponente, daba miedo solo verlo.
Manteniendo la cabeza bien alta, ignoré las preguntas que me gritaban los periodistas. Una vez dentro, me pusieron las esposas y me condujeron por largos pasillos.
Tenía miedo, pero intenté no demostrarlo. ¿Sería todo culpa de Nathan? ¿Habría intentado meterme en problemas también? Sabía que la policía no podía tener pruebas reales contra mí.
Me metieron en una habitación pequeña y luminosa, con