El taxi zumbaba mientras miraba por la ventana, absorta en mis pensamientos. Las luces de la ciudad centelleaban abajo, como diamantes esparcidos sobre un paño oscuro.
Cada punto brillante parecía guardar una historia, y la mía estaba dando un giro inesperado.
El viaje se me hizo eterno. Charles había puesto en jaque el muro que había levantado a mi alrededor. Era encantador y misterioso a partes iguales, una mezcla que me ponía nerviosa y me ilusionaba al mismo tiempo.
Mis defensas se debili