MÍA
Mi mente me hace una mala jugada, en especial, porque van dos noches que sueño con lo mismo, las mismas imágenes de Basil haciéndome el amor, una y otra vez, es brutal, intenso, salvaje.
—Eres mía —gruñe entre sueños—. Mía Bennett.
Y con esto último, despierto, desorientada, llena de sudor, son las cinco de la mañana, hace tres noches que no veo a mi padre, lo que hace que comience a preocuparme. Me levanto, me voy directo a la ducha y dejo que el agua caliente relaje cada uno de mis músc