Un lugar así no era apropiado para Adina, Duke y sus hijos.
¡Todo se debía a Earl!
Cada vez que Adina pensaba en él, apretaba aún más los labios.
Ella se escapó y desapareció en mitad de la noche. Se preguntaba cuánto se habría enfadado Earl.
¿Sería capaz de adivinar que ella y sus hijos viajaron a la Frontera de Hestia? Si descubría que estaban allí, ¿vendría a buscarlos?
Ese pensamiento pasó por la mente de Adina. En cualquier caso, lo que más le importaba era descubrir la verdadera ide