"¿Está Harold Winters aquí?", preguntó el motorista en voz alta mientras se encontraba fuera de la mansión, sosteniendo la lonchera térmica.
Harold se apresuró a acercarse. "Soy yo. ¿Qué pasa?".
"Aquí está su entrega. Por favor, firme aquí".
El motorista le entregó la lonchera y se retiró de la sinuosa montaña.
Harold llevó la lonchera a la mansión y abrió las cajas. Sintió el olor familiar.
Las lágrimas corrieron por sus mejillas sin control.
"Oh, Joven Amo Harold. ¿Por qué lloras?".